sábado, 15 de diciembre de 2012

La privatización de la sanidad pública de la Comunidad de Madrid es “Nula de pleno derecho”

Maria Luisa Lores Aguin
Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública
 
Rajoy confía a Aznar, presidente de la FAES, la misión de rediseñar la sanidad pública y Aznar pone a trabajar a su fundación para profundizar en la privatización de la sanidad, implantar copagos y eliminar servicios del SNS[1] esta noticia aparecida en los medios de comunicación en el verano de 2011 es el inicio del acelerado desmantelamiento de nuestra sanidad pública. Los mensajes a la población quedaron meridianamente claros, la sanidad hay que pagarla, quien no pueda solo accederá a una cartera básica y los centros totalmente públicos tenderán a desaparecer.
El gobierno de la CAM y su recién nombrado (aunque no votado para el cargo) presidente Ignacio González, aprovecha el trámite de los presupuestos de la comunidad para incluir la privatización de la gestión de 7 hospitales públicos, el hospital de la Princesa, que tras esta decisión nadie reconocerá (convertido en geriátrico, sin docencia ni investigación, sin servicios punteros y con una drástica reducción de su personal) y los hospitales Infanta Leonor, Infanta Sofía, Infanta Cristina, Tajo, Sureste y Henares, además de una parte de su AP.
Los hospitales podrán realizar su propia selección del personal, que será discrecional. Las condiciones de trabajo de los profesionales están por determinar, pero sin duda empeorarán (en las huelgas de los hospitales de gestión privada de Fuenlabrada y Alcorcón, las plantillas reclamaba igualar sus condiciones con las de los hospitales con gestión pública)[2]
Aguirre tuvo que rescatar (con dinero público) “sus hospitales PFI” en 2010[3], cuya eficacia y eficiencia está muy cuestionada, y ahora “saneados” se ponen a la venta. Veremos si el Sr González sigue utilizando dinero público para pagar el canon anual, ya que la CAM ya ha pagado el coste total de la construcción de los nuevos hospitales, cerca de 700 millones de euros de dinero público, pero aún adeuda 4.300 millones[4]
Están afectados 5.500 trabajadores. Los que se queden, pasarán a ser contratados con las condiciones que impongan las empresas concesionarias:
Capio está en manos de CVC, un fondo de capital riesgo británico con sede en Luxemburgo. Gestiona la Fundación Jiménez Díaz, el hospital de Valdemoro, y además ha obtenido la adjudicación del hospital de Collado Villalba y el de Móstoles. En total, ya gestiona 28 centros sanitarios en 4 CCAA
El grupo USP es propietario del hospital Quirón y de otras clínicas de Madrid y de 12 hospitales y 26 centros sanitarios en España. El grupo USP-Quirón fue comprado en febrero 2012 por el fondo de inversión británico Doughty Hanson
Adeslas es dueña de una multitud de Clínicas y centros médicos en Madrid, algunos de estas son socias, junto a Capio, de Madrid Medical Destination, cuyo presidente es el exconsejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, conocido por el falso caso de las sedaciones del hospital Severo Ochoa de Leganés.
Adeslas por un lado y Sanitas por otro forman, con la CAM y Bancaja (Bankia) el grupo sanitario Ribera Salud, que también gestiona hospitales en Madrid y Valencia. El 80% de los hospitales de Adeslas pertenece a la sociedad Goodgrower y el 20% a Criteria de Caixa Catalana
Sanitas pertenece al grupo BUPA Internacional Health Insurance, la mayor compañía privada de asistencia sanitaria del Reino Unido
La privatización aprobada por el gobierno popular de Madrid dejará a los hospitales públicos en manos de empresas y fondos de capital riesgo extranjeros.
El objetivo de la privatización de los hospitales de Madrid no parece ser el ahorro y la sostenibilidad del SNS ya que:
1. El coste medio por cama de los 4 hospitales que hasta ahora tiene Capio es de 530.000 euros/año, un 36% más que el centro público de mayor coste de Madrid, el Clínico de san Carlos, con 337.565 euros anuales por cama.
2. Las entidades financieras que junto a Adeslas forman Ribera salud (La CAM y Bancaja/Bankia) son insolventes y han tenido que ser rescatadas con dinero público. Juntas suponen uno de los mayores agujeros negros de la economía actual y su gestión ha supuesto una gran ruina, para la Comunidad Valenciana y para España.
3. Capio y banco Sabadell esperan las buenas nuevas del gobierno para quedarse con Ribera Salud (negociación actualmente en “stand by” por las malas condiciones económicas del grupo empresarial)
4. La sociedad Goodgrower, propietaria de Adeslas, está dedicada además al negocio del ladrillo “poco boyante” en estos momentos.
5. El grupo USP, otro gestor privado de la sanidad madrileña, ha pasado recientemente por graves problemas financieros, que le llevaron al borde del concurso de acreedores[5].
B. El objetivo tampoco debe ser incrementar la competencia para mejorar la eficiencia, según pretenden hacernos creer, ya que la gestión privada se concentra en pocas empresas y estas están a su vez relacionadas entre sí:
- Adeslas y Sanitas forman parte de Ribera Salud.
- Capio podría formalizar la compra de Ribera Salud y con ello alcanzar una posición aún más estratégica en la gestión de la sanidad privada y pública en España.
-Todas las empresas privadas dueñas de la sanidad madrileña están incluidas en el la Patronal de Empresas IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la sanidad) que se reúnen para tomar decisiones conjuntas. Incluye a Adeslas, Sanitas, Capio, USP y clínicas de la Medical Destination, apoyadas por Farmaindustria y la industria de tecnologías.
¿Que subyace bajo la privatización de la sanidad pública de la CAM?
A. Los intereses cruzados: Explican una decisión apresurada, opaca y escasamente democrática, cuya intención es la de quedarse con el “negocio” de la sanidad madrileña.
1. Los patronos de la FAES, fundación que elaboró el documento de privatización de nuestro SNS, son: el presidente, Aznar, la vicepresidenta Dolores Cospedal, y Mariano Rajoy, Ana Mato, Fernández-Lasquetty, Ana Pastor, Lamela, Acebes, Zaplana, Romay Becaría, Sánchez Camacho…
2. Algunos de estos dirigentes populares o sus familiares directos también pertenecen, o pertenecían durante la elaboración del documento, a Bankia (Ribera Salud) y/o a los consejos de administración o los patronatos de las fundaciones de la industria sanitaria privada.
3. Uno de los principales objetivos de Madrid Medical Destination (MMD), la sociedad privada “sin ánimo de lucro” de Manuel Lamela (se calcula que le permitirá ingresar una comisión de 1,8 millones de euros/año[6]) es la atención al turismo sanitario de primer nivel, con lo que Lamela se convertirá en uno de los principales beneficiarios de la decisión del PP de suspender la atención sanitaria a no residentes.
4. Entre los socios de MMD está Capio sanidad y El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) principal grupo europeo de reproducción asistida, que se beneficia, junto al Grupo de Reproducción Asistida Quirón, de la no cobertura de este servicio por la sanidad pública, así como Capio, Sanitas y Adeslas, que incrementarán sus clientes en este y otros servicios que se eliminarán de la cartera básica del SNS (decreto 16/2012)
5. Romay Becaría es patrono de la fundación renal FRIAT, concertada con la sanidad pública.
6. Rodrigo Rato es ex-director de la Caja Madrid de Bankia (Ribera salud)
7. La presidenta de Genómica, de la farmacéutica Zeltia, empresa patrocinadora de las empresas beneficiarias (IDIS) es Rosario Cospedal, hermana de Dolores.
B. La privatización de los hospitales públicos de Madrid oculta, además, el fracaso de la gestión sanitaria del gobierno de Aguirre, ya que sus nuevos hospitales solo tienen cabida en los presupuestos y en la asistencia sanitaria de la Comunidad sí previamente se desmantelan los hospitales públicos, con gran prestigio antes de someterse al rodillo de la expresidenta.
C. Con esta maniobra privatizadora se compensan las pérdidas de una red de empresas y entidades financieras con grandes problemas de tesorería y en muchos casos vinculadas al partido gobernante y se vacía de contenido la consejería de sanidad, en unos momentos en los que es aún más esencial una gestión pública, equitativa y de calidad, que frene la mercantilización y la medicalización de la población, bases de la insostenibilidad futura del SNS.
La decisión de privatizar la sanidad madrileña es de tal envergadura que no puede ser adoptada por un presidente interino, aprovechando el trámite de los presupuestos, sino que debería discutirse en el parlamento o incluso someterse a una consulta popular.
La ausencia de transparencia y los intereses cruzados entre los que toman la decisión y los que se benefician de ella la convierten en nula de pleno derecho y no debe ser admitida por los profesionales del sistema público ni por la población de la CAM.
Coste camas gestión privada: 434.686 €/año
Gestión pública 277.375 €/año (2010)
El coste medio de los 4 hospitales que hasta ahora tiene CAPIO en la CCAA Madrid: 530.000 euros/años (gestión privada)
Coste medio cama Hospital Clínico San Carlos de Madrid: 337.565 euros/año (gestión pública)

PARA REFLEXIONAR
Nos están contando que el sistema sanitario necesita reformas "despues de años de mala gestión y despilfarro". De acuerdo señores, pero resulta que en Madrid y Valencia USTEDES llevan gestionando la sanidad desde hace más de 15 años. Entonces: primero nos dicen que el sistema es inviable por SU mala gestión (de ustedes)¿Dónde están sus responsabilidades?
Y ahora nos dicen que para su mantenimiento es inexcusable su privatización(?????).¿Pero dónde está escrito que la gestión privada sea más eficiente? ¿La de los bancos y el sistema financiero, por ejemplo?
¿Y si la sanidad es una ruina? ¿por qué iba a estar interesada en su gestión una empresa privada, que por su propia naturaleza BUSCA EL BENEFICIO ECONÓMICO?
Nos dice el Consejero de Sanidad de Madrid "Al ciudadano no le va a dar igual que el médico que le atienda sea privado o que sea funcionario". Ojo: si la empresa es privada racaneará una prueba costosa o un tratamiento costoso. De hecho las actuales aseguradoras privadas NO RENUEVAN EL CONTRATO DE SEGURO ANUAL SI UN PACIENTE NO ES "RENTABLE" o le ponen unas primas tan gravosas que se vaya él "voluntariamente".
No os quepa duda de que cuando TODOS los hospitales estén en manos privadas solo accederá a la sanidad quien pueda pagárselo y la pública quedará como algo residual solo de beneficencia (el Medicare americano). El paradigma del modelo es Estados Unidos, en donde 47 millones de personas (de 310 millones de población) no tienen ningún tipo de cobertura sanitaria. Y el que tiene "algún tipo" de seguro paga como mínimo 450$ (300€) AL MES, por unos servicios que desde luego no cubren un transplante o una quimioterapia.
La principal causa de ruina de las familias americanas está motivada por el alto precio de las prestaciones sanitarias.
 
 
 

[1] El periódico.com. 27 de junio de 2011
[2] Attac. Madrid. 5 de noviembre de 2012
[3] El país. 24 de octubre de 2012
[4] Fernández S. FADSP
[5] ElConfidencial.com. 28 de junio de 2011
[6] CincoDías. 19 de julio de 2011

lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS QUE NOS GOBIERNAN SE SUPERAN CADA DÍA

Para que veáis cómo estamos en Andalucía, en manos de unos golfos inútiles:
El SAS reserva plazas de médico para personas con retraso mental.

¿Afán por la integración hasta extremos utópicos, imprudencia o maniobra
para hurtar plazas de unas oposiciones?
Las interpretaciones pueden ser varias, pero lo cierto es
que el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) recogía una
Oferta Pública de Empleo del Servicio Andaluz de Salud (SAS) para
médicos especialistas con un total de 1.238 plazas, de las que el uno
por ciento (12) se reserva a personas con retraso mental leve o moderado.
Las doce especialidades para las que se guarda
una plaza para deficientes mentales son las de: anestesista, cirujano,
traumatólogo, oftalmólogo, pediatra, ginecólogo, cardiólogo, medicina intensiva,
medicina interna, radiodiagnóstico, psiquiatra y psicólogo clínico, aunque el SAS
sabe que "probablemente" nadie apruebe el examen y las doce plazas queden
sin cubrir. "Como administración pública estamos obligados a reservar ese porcentaje.
Ahora habrá que ver si hay opositores que cumplan requisitos como haber aprobado la
licenciatura y el MIR y que superen las pruebas", explicaron ayer fuentes del
organismo de la Junta.
La Organización Mundial de la Salud asegura que las personas con retraso mental
leve o moderado son capaces de mantener una conversación sencilla, alcanzan la
independencia para el cuidado personal y desarrollan habilidades sociales y de
comunicación. Pero también que tienen dificultades para el aprendizaje. Al
presidente del Sindicato Médico de Málaga, Fermín Parrondo, no le hace falta esa
definición para echarse las manos a la cabeza:
"Personalmente, no me agradaría que me operara, diagnosticara de un
infarto, atendiera a un hijo mío o el parto de mi mujer un médico que
hubiera obtenido la plaza a través de este cupo de reserva. Un psiquiatra
discapacitado con retraso mental moderado, ¿a quién le dará
el certificado o el diagnóstico de retrasado mental? Podríamos hacer
todas las bromas que queramos y sin duda serían unos supuestos
divertidos, pero la realidad se impone y, por ejemplo, ¿qué grado de
responsabilidad se puede exigir al discapacitado con retraso mental
que tiene una plaza a través de esta reserva?".
"Lo curioso es que hay especialidades que sí guardan ese cupo y otras que no",
explica Parrondo, que considera que detrás de esta reserva de plazas que
"quedarán desiertas" puede haber "alguna intencionalidad".
"Creemos que esa docena de puestos ya tiene nombres y apellidos,
porque si el SAS sabe que no van a ser ocupados, ¿para qué los oferta?",
afirma Parrondo.

Otras fuentes sindicales explicaron a este periódico que estos puestos reservados
sirven a la dirección del SAS para tener un número determinado de vacantes que
no serán cubiertas por médicos que hayan superado una oposición, pero sí por
interinos -que resultan más baratos- o serán distribuidas en los servicios que
más interesen.

Por su parte, Juan Miguel Contioso, responsable de Sanidad de UGT en Málaga,
dijo que la utilización de los puestos vacantes por parte del SAS en las oposiciones
"es una cuestión que viene ocurriendo desde hace muchos años". Eso sí, subrayó que la
Junta no hace otra cosa que "cumplir la ley, reservando un cinco por ciento
para disminuidos". De hecho, la página 18 del BOJA del 22 de junio
refleja que "en el supuesto de que estas plazas no se cubran por
personas con discapacidad se mantendrán ofertadas para el resto de
aspirantes del sistema general de acceso libre".
Por su parte, el responsable de la Asociación Malagueña Pro Minusválidos
Psíquicos (Aspromanis), Antonio Fontana, se pregunta: "¿Quién con un problema
así va a poder aprobar unas oposiciones así?". "Es más, ¿quién va a tener
la licenciatura de Medicina y el MIR?", añade. "Es imposible que una persona así pueda
optar a aprobar un examen como el del SAS", concluye Fontana.
El portavoz de Aspromanis asegura que "si fuesen puestos administrativos
las personas con retraso podrían hacer su trabajo, como ya lo hacen muchos otros.
Pero la idea de que sean médicos no es factible", recalca Antonio Fontana.
Lo mismo piensa Parrondo. "Estoy seguro de que pueden desarrollar labores como
celadores u otros muchos puestos, pero no ser un médico especialista", añade.
Según el Sindicato Médico, en los próximos días el BOJA
publicará una nueva Oferta de Empleo Público, en este caso para
médicos de familia, donde se reservan otras doce plazas para personas
con retraso mental y otras dos en la especialidad de Pediatría.
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Cada día que pasa llegamos a un punto en el que pensamos
que quienes nos gobiernan no pueden ser ya más SINVERGÜENZAS
ni más TONTOS ni hacer más sandeces..... Pero cada día nos
equivocamos al comprobar que se superan al día siguiente.

jueves, 6 de diciembre de 2012

MALOS HÁBITOS

Los malos hábitos son como las malas compañías, te llevan a la perdición sin que apenas te percates de la trampa y de sus consecuencias catastróficas. Por ejemp
lo, la gente se pregunta ahora, cuando a Rajoy ya no le queda por incumplir ninguna de sus promesas electorales, cómo es posible que los españoles hayamos permitido con nuestros votos, como ciegos impasibles ante el engaño colosal (coloxal) que se estaba representando ante nuestros ojos, que nos gobernase esa banda de incompetentes que nos martiriza cada viernes negro desde Moncloa a golpe de decreto.

Un grosero ministro de Educación (¡de educación!) del Opus Dei; un ministro del Ejército, antiguo vendedor de misiles y bombas de racimo; una ministra de Trabajo que en su vida se vio en la necesidad de patear la calle en busca de un trabajo; un ministro de Economía contratado en la misma banca que desató la crisis financiera mundial; un presidente de gobierno que exige austeridad a los ciudadanos, les baja las pensiones, abarata el despido, disminuye las prestaciones a los parados, elimina pagas extras y suplica a todos que suprimamos dos agujeros más del cinturón mientras él se reparte sin trabajar, por la cara, con un Registrador compinche, cientos de miles de euros anuales procedentes de una oficina de Registro en Santa Pola, de la que es titular...

Haber votado a una banda de salteadores del poder de semejante calaña solo se explica en que hemos perdido la visión, víctimas de nuestros malos hábitos de la adolescencia. No supimos verlo en su momento simplemente porque ya no podíamos, porque, sin saberlo, vivimos en un país de ciegos por culpa de nuestro pasado de adolecentes onanistas, como bien nos tenían avisados los curas: ese hábito pernicioso, ese vicio solitario que causa ceguera. Quizá por eso en el reino de los onanistas ciegos, como es España, el Borbón es rey. Saramago haría con esto una gran novela, pero yo es la única explicación que le encuentro.

La derecha, que es la que verdaderamente se preocupa por nuestra salud, ha decidido castigar nuestros malos hábitos con lo único que en verdad nos preocupa: el dinero. Si hay demasiados enfermos que ya han tomado por costumbre la absurda pretensión de curarse, que paguen su vicio, como los espermatozoides pagan con sus vidas el esfuerzo de llegar los primeros a fecundar el óvulo: alargan las listas de espera a los enfermos para que, en el camino hacia la consulta, vayan cayendo como espermatozoides débiles, estériles e improductivos en los que ya no merece la pena invertir un duro; y aquel que por fin llega a su destino, acabará pagando parte de las recetas para que así recuerde siempre que estar sano es un privilegio que supone un coste ímprobo para la sociedad.

Porque para privatizar la sanidad, para que el capital invierta en el sector, es necesario demostrar a los posibles compradores que nuestra salud es un negocio. Nuestra salud, que no nuestras enfermedades. No confundamos, compañero. Porque la sanidad en manos privadas es como las compañías de seguros: si das demasiados partes de incidencias, si consumes más de lo que pagas, eres un cliente indeseable al que hay que castigar. Suprimir puestos de trabajo de médicos y enfermeros en la sanidad pública, alargar las listas de espera, acortar las estancias hospitalarias, cobrar a los parientes acompañantes por hacer de enfermeros improvisados durante la noche, y encarecer los gastos farmacéuticos son los puyazos previos para dejar al toro de la sanidad pública perfectamente manso y cuadrado ante el matador del sector privado, que es quien se llevará nuestras orejas y nuestro rabo, con perdón.

Nosotros estamos ciegos, pero ellos, gente temerosa de dios que de niños no se tocaba ni para ducharse, conservan una vista envidiable, producto de su pureza. Y si no, a ver si no es visión de futuro la que goza el consejero madrileño de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, cachorro de la FAES de Aznar, y por lo tanto un piadoso pensador. Provisto de su visión privilegiada, repasó ayer domingo las manifestaciones de miles de profesionales y usuarios de la sanidad que en un gran abrazo rodearon los hospitales públicos amenazados por las miras telescópicas privatizadoras del PP. Era un abrazo de la ciudadanía a una de sus conquistas democráticas más preciadas, la sanidad pública, universal y gratuita, para defenderla de sus depredadores, pero que el consejero de Sanidad de Madrid supo ver oportunamente (su dios le guarde la vista) como una “demostración de afecto a los hospitales... y a quienes trabajan en ellos”.

¿Estamos ciegos, o este chico es un imbécil de baba capaz de hacer bromas hasta con los muertos? ¿Lasquetty ve más allá que nosotros, o simplemente nos está tomado el pelo? ¿Qué es más ofensivo y más insultante, el “que se jodan” de la Fabra o este desprecio del consejero a las reivindicaciones ciudadanas?

Para los ultraliberales, hasta los hábitos de manifestación son perniciosos, como un onanismo reivindicador continuado que a la larga solo puede traer grandes males al cuerpo social. Ellos nos quieren follar, que es una costumbre muy sana, y nosotros, insensibles a sus carantoñas, seguimos empeñados en practicar nuestro vicio en solitario.

Uno de ellos, el ultraliberal José Ángel Gurría, que trabaja de secretario general de la OCDE, el club de los países más ricos del mundo, ha venido a España a dar prestancia y apuntalar la destrucción del estado de bienestar impulsada por su correligionario español, Mariano Rajoy. En su visita, este caballero explicaba magistralmente los males que el hábito de no trabajar puede acarrear a los parados de larga duración. “En iguales circunstancias, si usted lleva un año de no trabajar, y usted salió la semana pasada de otro trabajo... pues le tomo a usted, porque tiene la disciplina, porque tiene el ritmo, porque tiene la cultura, etc... el otro señor lleva un año sin trabajar, y quien sabe qué otros malos hábitos habrá adquirido, incluyendo el de no trabajar”.

¿Vais pillando? El no trabajar es un hábito. Y muy malo. La ociosidad, como ya nos avisaban los curas, suelta la imaginación y deja franco (¡oh, no!) el camino hacia el pecado. Así que, la pena de perder el trabajo, que ya es un mal hábito de por sí, durante mucho tiempo lleva emparejado el peligro de adquirir otros malos hábitos, como luchar en la calle por tus derechos, quizá robar, quizá violar...

Debido al castigo divino de nuestra ceguera, desprovistos de la facultad de ver con la claridad con la que el Señor ha premiado la pureza de la derecha, vamos dando palos de ciego, descargando nuestra ira contra el enemigo equivocado, tergiversando la realidad. Las que fueron niñas modelo, como la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, conservan la vista con la suficiente agudeza como para convertir la tragedia de la emigración de nuestros jóvenes, esos ciegos onanistas, en busca de un puesto de trabajo, en un hábito propio de su temprana edad. Los jóvenes se están largando de este país, según ella, oye, no por la crisis económica agravada por su gobierno de incompetentes, sino por “el impulso aventurero de la juventud”, como niños caprichosos e inconscientes en busca de aventura.

Estos niños, o dejan de tocarse y se hacen pronto del PP y sus Nuevas Degeneraciones, o tendrán durante toda su vida una idea distorsionada de la realidad, ciegos, engolfados en toda clase de vicios, como el emigrar por espíritu de aventura, el no trabajar o el impulso de seducir a curas indefensos.

Como el caso del sacerdote católico norteamericano Benedict Groeschel, de 79 años, que denunciaba no hace mucho tiempo que las presuntas víctimas del abuso infantil -jóvenes de 14,16 y 18 años- son generalmente los verdaderos “seductores”. ¡Ancianos curas castos tentados por los relatos escabrosas y el aliento acaramelado de sus ociosos jóvenes feligreses en la intimidad del confesionario! Años antes, en 2007, el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, de fáciles picores de entrepierna, ya había dado la voz de alarma de la tortura vivida a diario por él y sus compañeros de secta: “Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo (con los abusos), y además, deseándolo; incluso, si te descuidas, te provocan”.

Ved, niños míos, los estragos que en vuestras mentes y en vuestros ojos pueden provocar los malos hábitos de juventud, el ocio, el paro y los tocamientos. Y así, con esta mierda de jóvenes no levantamos España. Solo se la levantamos a nuestros clérigos, los únicos que no trabajan.